Juan Manuel Rodríguez GaetaBrenda I. GuerreroAztrid Elena Estrada BeltránMayra Isabel Salazar Balderrama
La escasez hídrica y el desperdicio de alimentos representan desafíos fundamentales para la sostenibilidad global. La agricultura consume cerca de 70% del agua dulce extraída a nivel mundial, y constituye 90% de los usos consuntivos de este recurso, exacerbando la crisis hídrica. Además, se estima que un tercio de la producción alimentaria global se pierde o desperdicia, lo que conlleva un elevado costo en términos del agua utilizada, particularmente en cultivos como frutas y verduras. En México, la situación es especialmente preocupante: el desperdicio de alimentos genera una huella hídrica de 8 817 500 hm³, mientras que el sector agrícola demanda 75.74% del agua total concesionada. En el estado de Chihuahua, donde predominan climas áridos, se destacan iniciativas como la recolección de agua de lluvia y la agricultura familiar para mitigar los efectos de la escasez. Sistemas como camas biointensivas y técnicas eficaces de manejo de agua como el principio de funcionalidad de lisímetros pueden optimizar la producción en pequeñas parcelas y reducir las pérdidas. Promover estas prácticas junto con la reutilización de residuos orgánicos para biofertilizantes podría aliviar la inseguridad alimentaria y mejorar la gestión hídrica en comunidades rurales. La transición hacia una agricultura sostenible requiere políticas integrales, innovación tecnológica y participación comunitaria.
Helena CanceladoLuisa CamposJosé Carlos López Soto
Gerardo Hernandez FloresAlfonso González DamiánArmando Alberto León López
Martín Gerardo Martinez ValdésCésar Orlando Pozo SantiagoFacundo Sánchez Gutiérrez