En este capítulo de libro se analiza el Trienio Liberal español (1820-1823) como una primera experiencia de desarrollo de los modelos de representación política fijados en la Constitución de 1812. Sucesivamente, se analiza la conformación del cuerpo electoral y la cultura material del voto, ambas determinadas por la implantación de un sufragio masculino e indirecto aún muy condicionado por la desmovilización ideológica y las conductas rituales del Antiguo Régimen. Igualmente, se explora una primaria configuración de la figura del elegible, precursora ya de las directrices del liberalismo doctrinario en cuanto a la representación pasiva, y se detectan las primeras formas de intervención política que auguran el posterior desarrollo de la corrupción política electoral en los años treinta.