La actividad política en el mundo consiste en un proceso: elegir y ejercer. En cuanto a elegir, la sociedad de un país posee los derechos y las garantías para realizar la labor de elección. En cuanto a ejercer, los elegidos o representantes deben emplear sus recursos legales y de poder como autoridad política para satisfacer las demandas de la población que los eligió. A pesar de este simple proceso político, las actividades de representación poseen problemas estructurales y procedimentales por parte de los partidos políticos y de las instituciones u organismos electorales, quienes afianzan la desacreditación popular y complican el proceso electoral y la calidad parlamentaria. El contexto político en Perú no posee una estabilidad democrática rescatable ni prototípica porque no existe unión e integración nacional, democracia interna en los partidos políticos, buen perfil ético, moral y profesional del representante, entre otros, lo que afecta a los procesos electorales. En estos procesos la población se encarga de elegir a sus representantes en distintos niveles (regionales, municipales y nacionales) porque pertenece a un derecho constitucional. Las labores de representación son importantes para toda nación porque los políticos se encuentran en la obligación de cumplir las exigencias de la población en cuestiones de legalidad y de política. Para una buena calidad parlamentaria, es preciso que el elegido cumpla con los perfiles que un sector votante requiera para el cumplimiento de sus demandas. Además, también es preciso que la democracia sea practicada transparentemente para todos los ciudadanos en cuestiones de elección y de seguimiento de actividades parlamentarias, además de inclusión para la participación electoral. En estos casos, para evitar la elección de representantes o candidatos incompetentes, es importante ponderar la democracia como un modelo político inclusivo, igualitario y voluntario. En este sistema político, las decisiones y el poder de elección recaen en la población en un nivel de mayoría ciudadana para proseguir con las actividades y la convivencia sociales. Una democracia representativa es común porque el consenso poblacional elige a sus representantes. A pesar de esto, no es posible asegurar las prácticas democráticas; por cual, es importante realizar reformas electorales dentro de los partidos y en los organismos electorales. A través de las reformas en el proceso de elección parlamentaria, sería posible establecer pautas más severas para la fiscalización de los partidos y para el actuar ético e imparcial de los órganos electorales. La representación política debe responder a los intereses de la población, mas se ha observado la ponderación de los intereses personales o grupales de grupos políticos en colusión con las instituciones electoral. Por tal, es importante observar cuáles son las percepciones sobre los representantes actuales, los organismos electorales y las reformas electorales anteriores a fin de establecer un nuevo y mejor modelo político que asegure una buena calidad de representación política.