Resumen: La protesta, desde la perspectiva político-jurídica, es un derecho reconocido en el catálogo de los derechos humanos. Surge del reconocimiento de los derechos a la libertad de conciencia y a la libertad de expresión. Su raíz la encontramos en los albores de la cultura occidental, especialmente de la filosofía. La filosofía, antes que cualquier otra expresión de la cultura, reconoció facultades naturales de conciencia y expresión en el ser humano. El derrotero de la cultura occidental ha sido el reconocer a la protesta como la afirmación de la libertad, entendida como una expresión de la individualidad y autonomía, especialmente frente al poder estatal. Aquellos regímenes totalitarios que han desconocido la individualidad del hombre han abolido sus libertades y derechos a la conciencia y a la libre expresión. Por ello, toda protesta que promueve una ideología que busca instaurar un régimen totalitario y opresivo, en esencia, es una protesta que busca eliminar la protesta. Es el ejercicio de la libertad para acabar con ella.