Este artículo es el resultado de una investigación basada en teorías y prácticas transdisciplinarias. El objetivo central de la investigación consistió en explorar de qué manera algunas herramientas de la terapia Gestalt, aplicadas al teatro, pueden enriquecer el proceso creativo. En este caso específico, experimentamos usando una obra escrita por mí: La soledad de los muñecos inflables. Se trató de un reestreno realizado a partir de ejercicios inspirados en el quehacer gestáltico, que parcialmente ya había puesto en práctica en algunos talleres y montajes anteriores. A través de lo que he llamado teatro gestáltico, esta versión de La soledad…, estrenada en Madrid, adquirió mayor relevancia respecto a su “verdad poética” y una organicidad más arriesgada en su partitura corporal, logrando enfoques escénicos novedosos en lo actoral y en la propuesta estética. Significó también un hito importante en el crecimiento personal de quienes estuvimos involucrados en el proyecto.