C. AlanizMaría Teresa Bosch Marco
El presente escrito deriva de un taller dirigido a jóvenes en el marco de un proyecto de investigación; en el cual se aborda el sistema de dominio patriarcal y su influencia en las emociones, clasificadas según el género. Proponemos allí la Educación Sexual Integral (ESI) como herramienta para formar juventudes en una sexualidad responsable, placentera y segura, basada en derechos. En dicha instancia utilizamos un video que compara el consentimiento con tomar té, destacando su voluntariedad, claridad y posibilidad de retiro. Además, promovemos encuentros sexuales con sentimiento, integrando amor propio, respeto, confianza y autocuidado, fundamentales para relaciones libres de violencia.