Pedro Antonio Ortega VeraNayeli Vanessa Ortega Manzo
La economía siempre debe servir al ser humano, pues lo contrario es un despropósito. No obstante, en un sistema dominante, perverso y descontrolado, como lo llamó Manfred Max-Neef, esto ha degenerado en un deterioro de la naturaleza, producto del abuso desmedido de las riquezas naturales concebidas en un sistema de economía que las grandes potencias económicas lo asimilan como una clave del desarrollo, y todo a costa del alto precio que representa para los entornos naturales del mundo. El uso del poder por parte de los líderes terrenales solo ha servido para enriquecer a unos pocos, llevándolos a una enfermedad mental, un "TOC" de avaricia. Esto ha provocado que nuestro sistema esté en un estado agonizante, como bíblicamente se profetizó en Apocalipsis 11:18.