La evaluación del rendimiento escolar en las diversas unidades educativas, por lo general continúa siendo un recurso de poder del profesor, puesto que es él quien en defi nitiva, selecciona la cultura, la organiza, la distribuye, la transmite y posteriormente la controla, con la correspondiente califi cación del rendimiento de los alumnos y alumnas. En consecuencia, un desafío lo constituye el incorporar la participación e inclusión de los educandos en la defi nición de este tema y que al mismo tiempo, a través de autoevaluaciones y coevaluaciones, éstos participen activamente en el control de dicha selección cultural que estipula el currículum educativo de las Instituciones educacionales. Lo señalado con antelación, democratiza la evaluación escolar, que desde esta perspectiva está capacitada para evaluar procesos y productos y no sólo estos últimos como tradicionalmente se ha realizado en diversas sociedades.