El uso de la tecnologia avanza con paso firme y avasallador sobre las formas de trabajo que tradicionalmente se han utilizado. Con el uso de la inteligencia artificial en la mano de obra, fuentes laborales importantes se ven amenazadas y aunque se resisten al cambio, se avizora un panorama nada alentador porque la tecnologia va modificando los medios de produccion y desvalorizando a la persona como eje fundamental de un proceso en el cual jugaba un rol preponderante. Esta disrupcion ocasiona la deshumanizacion de la mano de obra y por ende, atenta contra los derechos fundamentales de los trabajadores. Para mitigar los efectos que este fenomeno esta ocasionando, se requiere una reconfiguracion normativa sobre los derechos laborales que propicie la convivencia entre personas y robots pero conservando la primacia de lo humano sobre lo artificial.
Maria Victòria Forns i FernándezElisa Alegre-Agís