2014) 1 , elaborado por Naciones Unidas, el actual sistema socioeconómico ha desencadenado en una serie de crisis financieras, medioambientales y humanitarias que han puesto en evidencia las estrategias de sostenibilidad y desarrollo convencionales.En este mismo informe se apunta a la necesidad de incorporar el desarrollo sostenible en todos los niveles, integrando sus aspectos económicos, sociales y ambientales, y reconociendo los vínculos existentes entre ellos.En este sentido, la economía social y solidaria (ESS) representa ya una realidad que, si bien todavía dispone de un gran potencial por explotar, aporta un enfoque integrador de la actividad económica, considerando las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible como referentes prioritarios, por encima de los intereses meramente económicos.La Xarxa d'Economia Solidària (XES) de Cataluña apunta que la ESS se orienta hacia una economía democrática, justa y sostenible, donde las personas, las empresas y las entidades se plantean como objetivo instaurar en su día a día el trabajo cooperativo, la comercialización justa, el consumo responsable, las finanzas éticas, las monedas sociales y complementarias, la gestión comunitaria y la distribución solidaria, entre otros aspectos.Por su parte, la Red de Redes de Economía Alternativa y Solidaria (REAS), en su «
Ana Luz AbramovichGonzalo Vázquez