El Estado constitucional no puede no ser un Estado democrático. ¿En qué medida, entonces, la actual crisis de la democracia es también una crisis del Estado democrático de Derecho? La respuesta que se sugiere en el presente ensayo constata una de las razones de la crisis actual de la democracia en la adopción general de la forma político-jurídica del Estado constitucional de Derecho caracterizado por una hipertrofia de las modalidades “jurídicas” de gestión de las relaciones sociales y de adopción de las decisiones políticas. La democracia corre el riesgo de encontrarse enjaulada en inmensos y oscuros complejos de disposiciones normativas de todo orden y grado, que impiden la participación de los ciudadanos ordinarios y reservan la cosa pública a la especialización de unos pocos técnicos.