Probablemente, desde que el hombre tiene capacidad de comunicación, ha empleado la narración para transmitir información, para transmitir conocimiento y convencer. Desde las imágenes que adornaban las cavernas en la edad de piedra hasta los cuadros que colgaban de pinacotecas, palacios e iglesias; desde las parábolas bíblicas pasando por los sermones, las fábulas, los exempla o los cuentos hasta los eslóganes electorales y publicitarios de la actualidad, los discursos y los anuncios, todo está preñado de narratividad, para informar o para convencer, como germen de relato o como relato mismo, porque el sujeto accede al conocimiento del mundo a través de estructuras narrativas. Desde esta perspectiva, el siguiente artículo pretende mostrar cómo se aplica la técnica del relato en la retórica del discurso persuasivo.