En este artículo se analizan sociolingüísticamente las fórmulas blasfematorias, juramentos, palabras vedadas y maldiciones dispersas por más de seiscientas relaciones de causas inquisitoriales fechadas entre 1620 y 1655, como modo de acceso a la oralidad de aquellos años. Se atienden cuestiones de precisión terminológica relativas a la distinción entre blasfemia y juramento e insulto e injuria, que permiten el posterior estudio léxico-pragmático, lexicográfico y documental de los distintos términos y expresiones que les dan forma lingüística en la primera mitad del siglo XVII. Hábito lingüístico y desemantización, por un lado, y procesos de creación expresiva basados en el significado de las voces, por otro, constituyen criterios de distinción fundamentales entre los elementos de cada uno de los grupos estudiados.
Francisco Javier Sánchez Martín