La escisión, al igual que la fusión, constituye un poderoso instrumento al servicio de las empresas, permitiéndolas adecuar sus estructuras productivas a las necesidades del mercado en cada momento, y esa necesidad de adaptación es innegable en el caso español, desde hace unos años, de cara a integrarnos en el mítico mercado único europeo en óptimas condiciones de productividad y competitividad. Pero, mientras que los procesos de fusión han sido objeto de mención en todos los medios informativos, especializados o no, debido quizás a la existencia de determinados casos que han levantado una gran polémica, sobre todo en el sector bancario, la escisión por contra no ha recibido apenas atención. Sin embargo, esta institución ha servido para reorganizar las estructuras productivas de importantes empresas españolas; así puede mencionarse la de Explosivos Riotinto, en la década de los ochenta, y más recientemente, se encuentra en fase de ejecución, la de Campsa, con separación de los activos comerciales, gasolineras y otros puntos de venta, de los logísticos, oleoductos y otros puntos de distribución que permanecerán en la compañía.
Fernando Rodolfo Orellana-IntriagoMaría Fernanda Orellana-Intriago