Las micorrizas son asociaciones simbióticas entre hongos y raíces que mejoran la nutrición, salud y resiliencia de las plantas. En el contexto del cambio climático, estos hongos desempeñan un papel clave al incrementar la tolerancia de los cultivos al estrés hídrico, mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes y favorecer la regeneración de suelos degradados. Gracias a sus beneficios ecológicos y productivos, las micorrizas se consideran aliadas naturales que contribuyen a la adaptación de los sistemas agrícolas a condiciones ambientales cada vez más variables.