La mentalidad estadounidense está muy influida por los mitos: América es una democracia. El capitalismo es libertad. La justicia es ciega. La mayoría de los estadounidenses confunden "democracia" con "democracia liberal", pero mientras que la "democracia" se refiere al imperio de la ley, la "democracia liberal" se entiende mejor como el imperio de leyes que benefician al capital en manos de grupos y clases específicos. En una democracia verdadera o ideal, los dirigentes tendrán que rendir cuentas a los votantes, y si los primeros se resistieran a rendir cuentas, los segundos deberían tener el derecho de revocación. Hay tres características esenciales que garantizan mejor una democracia adecuada: (a) una ciudadanía educada o informada que sea consciente de las cuestiones que se debaten y votan, (b) transparencia en la toma de decisiones, y (c) unos medios de comunicación responsables que combatan las mentiras, los "hechos alternativos" y las noticias falsas. En mayor o menor medida, todos estos elementos están ausentes en Estados Unidos.