Existe una aproximación que defiende la teoría biológica del desarrollo, esto es, que los genes determinan el comportamiento, pero es una minoría, pues, aunque parece evidente que sin genes no hay persona y sin ello no hay comportamiento, también hay que tener en cuenta la influencia del entorno. Es cierto que se puede nacer con una predisposición genética a padecer tal o cual enfermedad, pero que se manifieste depende de otros muchos factores, como la propia forma de pensar, de ver el mundo, de relacionarse, de la sociedad en que se vive o de las circunstancias externas, pero si hasta ahora se ha visto que existen evidentes diferencias hombre-mujer, ¿Eso quiere decir que se van a exhibir comportamientos desiguales según el género? Para contestar a esta cuestión voy a poner un ejemplo, supongamos que el cerebro es un coche, hay coches con más potencia de carga y otros más rápidos, pero el que vaya más o menos rápido depende de su conductor. El conductor está influenciado por muchos aspectos como la personalidad (que le guste correr más o menos), las reglas sociales (las señales de tráfico) y por supuesto el vehículo (su potencia o velocidad). Así puede encontrar a dos vehículos que van a la misma velocidad (mismo comportamiento) y puede suponer que son el mismo coche (mismo cerebro), pero no tiene porqué ya que existen otros factores que influyen; o al revés, vehículos que van a distintas velocidades (comportamiento diferente) y se puede pensar que es porque tiene diferente vehículo (cerebro diferente) y no tiene por qué ser así. En conclusión, dos cerebros "iguales" (dos hombres o dos mujeres) no
Begoña Calvo HernáezPaloma Gómez López-TelloMaría Dolores Ruiz de Alegría López