Vicente Torrado, Trinidad Lourdes
La implantación de confesiones minoritarias a lo largo y ancho del territorio de Cantabria ha seguido una pauta similar a la registrada en otras Comunidades Autónomas del Estado español y, concretamente, en las estudiadas en esta obra. Desde el punto de vista religioso, la sociedad cántabra se presenta bastante homogénea, con un claro predominio de la adscripción católica. Así, según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas,1 tres cuartas partes de la población de esta comunidad autónoma se autoidentifica como cristiana católica (aunque solo la mitad de estas personas reconoce ser católica practicante), mientras que tan sólo un 2% afirma pertenecer a otra religión. Otro 14% señala no estar afiliada a ninguna religión y el 8% restante se declara atea. Ahora bien, al igual que ocurre en el conjunto del país, el peso de la mayoría católica parece que va descendiendo, al tiempo que va aumentando el porcentaje de población no creyente, atea o indiferente. El porcentaje de población que se autoidentifica con alguna religión no católica es también muy reducido (apenas el 2%), siendo éste un colectivo crecientemente heterogéneo. Y es que si después de la II República se produce prácticamente una desaparición de la presencia de confesiones no católicas (especialmente de las iglesias evangélicas, que eran las que habían empezado a tener cierta presencia), la promulgación de la Ley de libertad religiosa del año 19672 va a dar inicio una nueva etapa con una creciente presencia de este tipo de entidades religiosas. Un período que también va a verse favorecido por el fin de la dictadura franquista y la recuperación de las libertades democráticas, reflejada en la promulgación de una nueva Constitución (en el año 1978), en la Ley Orgánica de Libertad Religiosa (en el año 1980) o en la aprobación de los Acuerdos de cooperación del Estado español con la Comisión Islámica, con la Federación de Comunidades Israelitas y con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (en el año 1992).3 La implantación de algunas confesiones religiosas minoritarias en Cantabria va a verse favorecida, asimismo, por la llegada a este territorio de población inmigrante desde una creciente diversidad de países, especialmente en la primera década tras el cambio de siglo. Llevar a cabo una aproximación a la realidad de las religiones minoritarias afincadas en Cantabria no es, sin embargo, una tarea sencilla. Y ello porque, entre otras cuestiones, no abunda la información precisa sobre la implantación, historia o número de fieles de estas comunidades religiosas. Unas comunidades que, por otra parte, presentan un notable dinamismo. Pero este es, en todo caso, el objetivo del presente capítulo.
Vicente Torrado, Trinidad Lourdes
José Manuel Fernández Rodríguez