María Teresa Alcolado ChicoCésar Álvarez-Linera y UríaJoaquín Arce y Flórez-ValdésIgnacio Arias DíazAntonio Arias RodríguezMaría Herminia Campuzano ToméFernando Castro GonzálezJesús María Chamorro GonzálezJosé Ramón Cháves GarcíaMiriam Cueto PérezJusto Rafael de Diego AriasEduardo Estrada AlonsoFrancisco Javier Fernández GonzálezJosé Esteban Fernández-Alú MorteraJulio Luis Gallego OteroSergio Gallego RiestraBeatriz García FueyoJuan Carlos García LópezJusto García SánchezAna Isabel González GonzálezOlga González-Lamuño RomayFrancisco Javier Junceda MorenoJosé Luis López del Moral EcheverríaRafael Martín del Peso GarcíaPilar Martínez CeyanesJuan Manuel Méjica GarcíaIlda Méndez LópezEva María Menéndez SebastiánLourdes Morate MartínDavid Ordóñez SolísMaría Dolores Palacios GonzálezMiguel Ángel Presno LineraJorge Punset FernándezJosé María Roca MartínezPilar Rodríguez MateosCamino Sanciñena AsurmendiLeopoldo Tolivar AlasJosé Antonio Tomás Ortiz de la TorreEnrique Valdés Joglar
La evolución social ha alterado en gran medida los criterios de separación entre el derecho privado y el derecho público tal como fueron fijados en el Digesto y ha producido una fecunda interacción del Derecho civil y el Derecho administrativo en ámbitos como la protección del consumidor, el urbanismo, la contratación pública, la responsabilidad patrimonial o el dominio público. Ante los tribunales de justicia esta división cobra una especial dimensión pero resulta atenuada al estar sometidos los jueces a este principio universal: la justicia no puede negarse a nadie. Es en estos ámbitos fronterizos, de la extranjería, la protección de datos, la gestación subrogada, la eutanasia o el medio ambiente, donde los tribunales se esfuerzan por dar respuestas razonables y útiles a los problemas cotidianos y donde se producen los avances más significativos. Rafael Fonseca González, ingeniero, profesor de Derecho civil y magistrado especialista de lo contencioso-administrativo, ha dedicado toda su vida a comprender, enseñar y resolver estas controversias. En la Universidad ha formado generaciones de exquisitos profesionales y en el foro ha interpretado y aplicado ponderadamente el ordenamiento con una sabiduría y una prudencia propias de los jurisconsultos romanos. Numerosos colegas y discípulos se suman al homenaje a un profesor brillante, a un juez prudente y a un ciudadano ejemplar.