La creación del Museo Arqueológico Nacional con las colecciones reales de antigüedades, existentes en la Real Biblioteca (Nacional a partir de 1836) y en el Real Gabinete de Historia Natural, fue un largo proceso de gestación. Tuvo su origen con la promulgación de las primeras medidas de protección del patrimonio histórico-artístico en 1803, durante el reinado de Carlos IV. Tras varios avatares político-administrativos culminó, en 1867, como institución independiente en las postrimerías del reinado de Isabel II.