Cada idioma, de hecho, por su propia naturaleza, está sujeto a cambios con el tiempo. La lingüística histórica estudia el cambio de las lenguas desde una perspectiva diacrónica, es decir, a través del tiempo, por lo que se denomina también lingüística diacrónica. La diacronía (del griego dia ‘a través’ y chrónos ‘tiempo’) se opone a la sincronía (del griego syn ‘con, junto’ y chrónos ‘tiempo’), que se refiere al estudio de la lengua en un momento preciso en el tiempo, no necesariamente contemporáneo. Por ejemplo, tanto el estudio del aymara hablado en La Paz en el siglo XVI (analizando la traducción de los textos religiosos editados por José de Acosta [1584]) como del aymara paceño actual (Cerrón- Palomino & Carvajal Carvajal, 2009) son estudios sincrónicos; la perspectiva diacrónica entra en juego, por ejemplo, si se comparan los datos del siglo XVI con los de hoy para describir el cambio lingüístico que se ha producido en el ínterin. El presente capítulo tiene como objetivo proporcionar algunos elementos esenciales de lingüística histórica.