El turismo cultural ha sido tradicionalmente abordado desde el punto de vista de la literatura científica, en términos de su atracción a visitantes que pretenden conocer, participar, enriquecer su formación o, sencillamente, disfrutar de los monumentos y el patrimonio puestos en valor en términos turísticos. Esta es la modalidad turística que en mayor medida ha favorecido las actividades encaminadas a la conservación ambiental y el patrimonio histórico-artístico, rompiendo con la masificación, el impacto en los destinos y la estacionalidad. En este sentido, el presente trabajo aborda el estudio de las motivaciones que dirigen al turista a elegir un determinado destino, con un análisis empírico planteado en la ciudad de Cuenca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996, a partir de los datos recogidos en una encuesta a visitantes del destino, sobre la que se realiza la caracterización factorial.