El presente artículo expone un conjunto de reflexiones acerca del rol docente en la sociedad contemporánea, marcada por transformaciones aceleradas. Aunque se reconoce al profesor como un actor clave en el proceso de socialización, su imagen social no es detectada, al igual que sus remuneraciones. Esto ocurre a pesar de los desafíos que enfrenta, derivados de la masificación del estudiantado, la aparición de nuevas tecnologías y los avances científicos, los cuales exigen actualización constante y una postura crítica respecto a su propia labor. Al mismo tiempo, “viejas” cualidades como la puntualidad, el trato respetuoso con los alumnos y la ética profesional siguen siendo fundamentales. La innovación didáctica, la incorporación de los nuevos conocimientos y el compromiso con la labor constituyen los pilares esenciales para alcanzar la excelencia en el ámbito educativo.
Máximo Alfredo Ugarte Vega Centeno