El Cabildo era el supremo organismo administrativo de la isla, que poseía competencias en todas las cuestiones políticas de gobierno, excepto en lo concerniente al ámbito militar y eclesiástico; con cuyas instituciones colaboraba sólo en algunos aspectos concretos. En las islas pertenecientes al Señorío de Canarias los primeros cabildos se instituyeron en el siglo XV bajo las directrices emanadas de la legislación castellana y se mantuvieron vigentes hasta el siglo XIX. El cabildo de Lanzarote estaba compuesto por la justicia y el regimiento, cuyos miembros eran elegidos por los señores entre la élite insular, a los que se añadía el síndico personero general, de libre elección entre los vecinos. Esta corporación regía los destinos de la población insular, con funciones que abarcaban el ámbito civil, la justicia y administración local. Se trataba de un cuerpo deliberante y ejecutivo, que era asistido por varios cargos administrativos que contribuían al gobierno de la isla.