Antes que convento de monjas el monasterio de Santa Clara de Sevilla había sido residencia almohade, palacio de un infante de Castilla y casa-cuartel de una orden militar. Tras más de siete siglos de vida en clausura, el edificio en estado ruinoso, fue abandonado por la comunidad religiosa y adquirido por el Ayuntamiento de Sevilla. El autor, que lo es también del proyecto y director de las obras de rehabilitación llevadas a cabo, expone en este artículo, la evolución histórica del edificio, el proceso de toma de decisiones antes y durante las obras, la metodología aplicada, los trabajos llevados a cabo, el resultado de las investigaciones arqueológicas, los vestigios identificados de los usos anteriores, las pinturas murales aparecidas y, finalmente, el interés de las zonas del edificio aún pendientes de rehabilitar.
Pablo Oliva MuñozMiguel Ángel Tabales Rodríguez
Elisabet Ma. Pascual-Melis Sastre