Despues del Desastre de 1898 el anticlericalismo, gracias en parte a los intelectuales, estaba en auge. Muchos intelectuales dejaron de abogar por una radical laizacion del Estado pasando a defender un anticlericalismo popular e irracional. Sin embargo, este proceso no era univoco ni todos los intelectuales participaron en ello.
Héctor J. Molina O.Order of Augustinian Recollects
Francisco de Luis MartínLuis Arias González