Quien desee tomarse en serio la vida espiritual ha de admitir que su existencia en este mundo lleva consigo una lucha inevitable. La lucha entre el bien y el mal se condensa en el combate que se libra en el corazón del hombre. Dios quiere que todos los hombres se salven y el enemigo busca el fin contrario. San Agustín (ss. IV-V) y Lorenzo Scupoli (ss. XVI-XVII) han abordado magistralmente este asunto. Este breve artículo trata de mostrar cuáles son los subrayados espirituales de cada uno de los dos autores. Al final se ofrecen algunas conclusiones inspiradoras para nuestras luchas personales.
Pedro Ramón Gutiérrez Hernández