Este artículo propone una relectura de la unidad eclesial como “comunión diferenciada”, fundamentada en la vida trinitaria y actualizada mediante una ética del reconocimiento y el diálogo. Mediante una metodología hermenéutica interdisciplinaria, el estudio articula esta comunión en tres planos: ontológico (participación en la perijóresis), ético (sinodalidad y reconocimiento mutuo) y escatológico. Se defiende que la unidad no es uniformidad, sino una participación en la comunión trinitaria que acoge la diversidad cultural sin negar la verdad de la fe. Este marco ofrece criterios operativos para enfrentar desafíos contemporáneos como el ecumenismo y la inculturación, proponiendo así una unidad creíble y misionera al servicio de un discernimiento pastoral responsable.
Comisión teológica mixta ortodoxa veterocatólica
Orlando Solano PinzónEva Reyes GacitúaMauricio Rincón Andrade