Hasta hace pocos años, el papel de las universidades en la creación y crecimiento de las empresas se circunscribía exclusivamente a su labor de formación académica. Su objetivo era preparar en el estado del arte de las diferentes disciplinas a los gerentes, administradores, ingenieros, abogados y demás profesionales encargados de liderar la creación, subsistencia y crecimiento de las compañías. Este papel ha cambiado sustancialmente, pasando de un enfoque independiente del saber, promulgado por el filósofo alemán Alexander von Humboldt, a una visión integral del conocimiento como eje central para el desarrollo de la sociedad.En su origen, la palabra universidad (término que proviene del latín universitas, que significa universal) era utilizada para definir cualquier tipo de comunidad organizada.A partir del siglo XII, las municipalidades en Europa comenzaron a ser llamadas universidades precisamente por la diversidad y pluralidad de personas naturales y empresas que las conformaban. Esta definición resulta ser hoy más relevante que nunca. En la dinámica actual de los ecosistemas de emprendimiento e innovación, la universidad se convierte en un eje central que conecta, a través del conocimiento, a los diversos actores de la sociedad.La universidad moderna desempeña un papel fundamental no solo en la formación de conocimientos y competencias, entre las cuales se han venido desarrollando recientemente aquellas relacionadas con el emprendimiento y la innovación, sino también en la investigación aplicada, la transferencia de tecnología, la difusión del conocimiento y, principalmente, como eje conector para el desarrollo de los ecosistemas de innovación y emprendimiento. Es justamente ese papel moderno de ser el centro de la diversidad y la pluralidad, ese rol universal el que nos ocupa en este libro.
Francisco Jesús Barrera CortinasGuadalupe Maribel Hernández MuñozF. A. García-CastilloAlma Elena Gutiérrez Leyton
María del Pilar Monserrat Pérez HernándezDaniel Akenaton Granillo-Hernández