Durante la pandemia, desde instancias de poder del sistema migratorio se instrumentaron políticas diferenciales de control y vigilancia con impactos en la salud de los trabajadores, la migración y el empleo. Fueron dispositivos constituidos en biopolíticas dirigidos a garantizar la sobrevivencia de los Estados, sin importar la salud, movilidad y empleo de la gente. El cierre de fronteras y circulación no sólo canceló la migración, sino las formas de ganarse la vida, tanto para migrantes internacionales como para trabajadores locales. Sobre las condiciones de desigualdad preexistentes se desplegaron medidas de seguridad nacional con evidentes dosis de exclusión y xenofobia, producto de un subyacente racismo estructural.
Jesús ArroyoSalvador BerumenPhilip MartinPia Orrenius
Jesús Arroyo-AlejandreDavid Rodríguez-ÁlvarezDavid Rodríguez-ÁlvarezUniversidad de Guadalajara