: El carácter expresivo del conocimiento humano ofrece un punto de vista relevante para superar la compresión analógica del problema de las otras mentes enclavado en simulaciones o intentos de articulación de inferencias sobre las mentes de otras personas a partir de sus cuerpos. Si el conocimiento se expone en el lenguaje y en las acciones de individuos vivos encarnados, tal exposición revela la insuficiencia de la distinción entre lo interno y lo externo como criterio de análisis orientado únicamente a la distinción entre lo mental y no mental. Teniendo en cuenta el punto de partida que ofrece la concepción de Hegel y, en parte, la recepción inferencialista de R. Brandom, este trabajo propone un modo de resolver dicha insuficiencia a partir de un requisito intersubjetivo de racionalidad, que sitúa en la práctica de “conocer y darse a conocer” y en la significatividad corporal la base del conocimiento expresivo.