La educación ha sido históricamente uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de las sociedades. En la actualidad, con un mundo cada vez más interconectado, se ha vuelto indispensable contar con sistemas educativos que promuevan la justicia social, la equidad y la inclusión. Sin embargo, este ideal se enfrenta a desafíos profundos, especialmente en los países del Sur global, donde los modelos educativos dominantes suelen ser importados desde contextos ajenos y carecen de un enfoque culturalmente contextualizado y auténtico. Estos modelos, ampliamente influenciados por las perspectivas del Norte global, imponen estructuras y valores que frecuentemente ignoran o desvalorizan las cosmovisiones y conocimientos de las comunidades originarias.
Marcos Damian SchiaviMariana Andrea Gabrinetti