Fátima Centenero de ArceMa Virginia Sánchez Rivas
Con este trabajo se pretende abordar y motivar sobre la oportunidad que el proceso de convergencia de la educación superior en el espacio europeo impulsado por el Acuerdo de Bolonia en 1999 para promover el debate sobre la innovación en la formación universitaria y en concreto en Trabajo Social. La preocupación por la calidad y producción científica, ha sido y sigue siendo una constante en la docencia del Trabajo Social en nuestro país. La naturaleza misma de esta profesión de ayuda plantea exigencias tanto en términos de rigor en los conocimientos teóricos, metodológicos y técnicos, como en relación con los métodos docentes empleados. Como destaca Báñez (2004), la formación en Trabajo Social va más allá de la simple transmisión de conocimientos teóricos; implica capacitar a los estudiantes para aplicar esos conocimientos en procesos de intervención social. En este contexto, la formación docente universitaria en Trabajo Social demanda la aplicación de enfoques innovadores en los procesos de enseñanza-aprendizaje, adaptándose a las nuevas estructuras y sistemas sociales, así como a sus proyecciones futuras. La clave no solo reside en impartir conocimientos, sino en preparar a los estudiantes para afrontar los desafíos de la intervención social de manera efectiva. Nos encontramos en un momento oportuno para reflexionar sobre cómo la formación en Trabajo Social puede evolucionar y adaptarse a las demandas cambiantes de la sociedad. La innovación en la metodología educativa se convierte así en un elemento crucial para el desarrollo profesional efectivo de los estudiantes en el presente y el futuro.
Guinot, CintaFerran, AneSegú Odriozola, Mabel
Guinot, CintaFerran, AneSegú Odriozola, Mabel