La era de la inteligencia artificial (IA) plantea un desafío esencial para la educación superior: ¿es conveniente incorporar la IA en la formación de los estudiantes o mantenerla al margen? Por un lado, algunos docentes ven la IA como una herramienta poderosa para enriquecer el aprendizaje y desarrollar habilidades críticas en un mundo cada vez más digital. Por otro, existen preocupaciones sobre el riesgo de dependencia y mal uso, ya que podría afectar la autonomía y el juicio ético de los estudiantes. En este contexto, surge una pregunta esencial: ¿cómo formamos a los profesionales del futuro sin alejarlos de las tecnologías que marcarán su entorno laboral? Este estudio presenta una intervención educativa piloto en la asignatura de Creativity and Innovation, donde los estudiantes deben resolver un desafío empresarial real en dos fases: en la primera, sin IA; en la segunda, con IA obligatoria. Posteriormente, se les consulta sobre el impacto de la IA en su proceso. Los resultados revelan que el 73% de los estudiantes cree que la IA mejoró su capacidad para identificar problemas, y el 63% considera que la IA fortaleció su habilidad para generar ideas. Este análisis aporta una perspectiva innovadora al desplazar el foco del debate desde el docente hacia el estudiante, quien reflexiona críticamente sobre su propio proceso formativo.
Ángel Freddy Rodríguez-TorresJosé Antonio Marín MarínJesús López-BelmonteSantiago Pozo Sánchez
Betiana Elizabeth VargasÉdgar Záyago Lau
Lourdes Virginia Ortiz VelascoVíctor Hugo Ortiz Velasco