La familia desempeña un papel fundamental en el proceso de transmisión y vivencia de la fe, un papel que se ha subrayado con el título de “iglesia doméstica” aplicado a la familia. La catequesis y la liturgia, lejos de ser funciones separadas, encuentran en el hogar un espacio sinérgico para la formación espiritual. Históricamente, el hogar ha sido el lugar primordial para la práctica litúrgica yla catequesis, especialmente durante el catecumenado primitivo. Sin embargo, la desconexión surgida en épocas posteriores invita a una revalorización del papel de la familia en la formación cristiana. Propuestas actuales, como la Misa con niños, la oración diaria en familia y la celebración de sacramentos, buscan reintegrar la liturgia y la catequesis en el ámbito familiar, asegurando una transmisión de la fe más efectiva y profunda.