Durante las últimas décadas, ha resurgido la polémica sobre la existencia de la “Filosofía en México”. Además del universalismo y el particularismo, hay una cuestión que aparece reiteradamente en esta polémica: la de la la distinción entre “Filosofía en México” y “Filosofía Mexicana”. Sin embargo, no todos la significan de la misma manera. Así, para Aureliano Ortega, ha existido una “Filosofía Mexicana” en términos de una filosofía dispersa; para Mauricio Beuchot, ha habido y puede seguir habiendo una “Filosofía Mexicana”, en el sentido de un Universalismo analógico (en el esfuerzo de replantear el universalismo concreto de Hegel); Guillermo Hurtado, por su parte, propone hablar de una meta filosofía práctica, para abordar la cuestión; y, por último, Carlos Pereda sugiere que, para hablar de “Filosofía Mexicana”, en buenos términos, es necesario cambiar un vicio, el del entusiasmo nacionalista, por una virtud, el del nacionalismo responsable.