El actual régimen de protección del consumidor de servicios financieros está conformado por un conjunto disperso de normas que utilizan diferentes criterios de aplicación. Con la finalidad de mejorar su coordinación, en este artículo analizaremos el concepto de consumidor recogido por la normativa general, y su distinción respecto de otras referencias utilizadas por las normas de disciplina bancaria y financiera, como son el "cliente bancario" o el "inversor". También se incluye un estudio de la incidencia del incumplimiento de la normativa de transparencia bancaria en la validez de un contrato, así como los elementos que determinan el carácter abusivo de una cláusula contractual.