El hombre como ser social a través de todo su proceso histórico evolutivo ha tenido una conexión indisoluble con el medio ambiente y de especial condición como éste ha influido en su salud. Precisamente, esa misma relación intrínseca, es la que ha posibilitado avances en el desarrollo todos los campos de la ciencia y desde luego, los cambios profundos que se han propiciados por los avances en el desarrollo científico; la ciencia a través de sus diversas disciplinas ha contribuido en la construcción no sólo teórica sino también operativa de la salud y desde luego de la salud pública, la cual se ha moldeado teóricamente en una serie de soportes conceptuales en procura del bienestar del colectivo. Sin embargo, estas columnas teóricas no están exentas de tensiones y contradicciones sino también de reputaciones contextuales, históricas y sociales (1).