El objetivo de este artículo es revelar cómo el empleo de un discurso cultista (de clara raigambre modernista) perturba y agujerea, en determinados momentos de la narración, la configuración coherente de la ficción en Fabla salvaje. En efecto, si en la mayor parte de la diégesis se observa una narración pertinente (de tono directo y sencillo) en cuanto se va desarrollando un conflicto familiar de cariz realista, rural y andino, se trastoca cuando el narrador heterodiegético incorpora súbitamente algunos enunciados ostentosos. De este modo, esta dicción culta desarticula la naturalidad de los enunciados narrativos para transformarla en situaciones oratorias claramente artificiosas. Asimismo, esta opción narrativa permite el exhibicionismo de un narrador que se erige como si fuera el principal protagonista de la historia narrada, gracias a su elocuencia ruidosamente ilustrada. En cuanto al marco teórico, se trabaja con las propuestas de ficción de Jesús G. Maestro y las propuestas narratológicas sobre la categoría del personaje de Gerard Genette. Con el apoyo de estas categorías, se realiza una lectura crítica, apropiada, de esta primera novela de César Vallejo.