En los últimos treinta años hemos sido testigos y partícipes de una reconceptualización del Estado moderno, específicamente en el rol que ocupa dentro del sistema político-económico, tanto de las sociedades locales o domésticas, como de aquella que conocemos como la sociedad global. Es frente a este escenario, que la participación y acción ciudadana se plantea nuevos retos en la conducción de las democracias contemporáneas, en las cuales el ciudadano y su actuar tiende a limitarse al de un consumidor de bienes y servicios.
Paloma Román MarugánArend Lijphart