Este artículo da razones a favor de la prioridad del concepto de tradición sobre el concepto de poder para comprender la política desde la filosofía de Xavier Zubiri. Tal prioridad se justifica porque el concepto zubiriano de sociedad incluye la realidad pública, objeto habitual del pensamiento político. Desde ahí se puede considerar a la sociedad como comunidad política. El hombre es un ser político porque está en la sociedad y la sociedad está en él. Esta pertenencia mutua se articula de forma diacrónica en el concepto de tradición. Tradición es transmisión y entrega de posibilidades. El hombre se apropia de esas posibilidades para construir otras nuevas. Pero esto lo hace ya en un marco político, sobre el cual se apoya para crear nuestro mundo. Las posibilidades son una forma de poder, pero aquí se argumenta que en la concepción zubiriana el poder está supeditado a la tradición. Por eso la política no se puede plantear desde el poder del gobernante, como sugiere Marquínez Argote, sino como creación desde la tradición de la comunidad política.