El objeto de estudio de este artículo es el tanatorio, un tipo de edificio funerario relativamente reciente que emergió de la creciente institucionalización de las empresas de pompas fúnebres durante la segunda mitad del siglo XX, y de la privatización de los servicios municipales ocurrida desde la década de 1990. Advertimos que en el marco de aquellos procesos se generaba un mutuo beneficio: mientras el negocio se renovaba con los nuevos edificios, las arquitecturas modernas encontraban una oportunidad de incursionar en un campo poco explorado. El estudio de estos nuevos programas arquitectónicos permite ampliar el conocimiento de los lugares de la muerte en las ciudades más allá de los cementerios, problematiza la incidencia de la industria funeraria en la cultura urbana, y sitúa el debate en torno a la idea de carácter en los edificios para la muerte.
Pía Mendaro Ruiz de Larramendi
E. CriadoM. RegueiroE. Sánchez