El presente trabajo es un aporte para seguir construyendo una necesaria espiritualidad ecológica que debe incluir la dimensión profética del cuidado. No basta quedarnos a mirar los acontecimientos que se suceden y elevar nuestra voz para denunciar el abuso que el ser humano sigue cometiendo con la madre tierra. Convencidos de la presencia de Dios en el mundo, también debemos hacer visibles los esfuerzos que ya están presentes y que quieren cambiar la situación. Se comienza con el cuidado de sí mismo, luego con el cuidado de los demás, para que juntos cuidemos de la creación. Esto implica un proceso pedagógico en un cambio de estructuras mentales y un horizonte de esperanza. Sólo de esta manera será posible seguir cuidando y promocionando la vida, donde la dimensión profética de todo ser humano tiene una gran tarea a ser desarrollada.
Germán Roberto Mahecha Clavijo