El mayor reto social que enfrentan hoy los arquitectos en Cuba es el de la rehabilitación de la ciudad consolidada. Pasó ya la época de los grandes crecimientos urbanos periféricos con sus enormes gastos de suelo y nueva infraestructura. Por otra parte, los derrumbes siguen incrementándose, el patrimonio arquitectónico y urbanístico se va desmoronando y los vacíos urbanos se siguen acumulando. Ello abre una enorme oportunidad para la inserción de nueva vivienda en el tejido urbano existente, pero demanda, también, de un amplio y cuidadoso esfuerzo de proyecto arquitectónico y urbanístico, que tiene poco que ver con la oferta actual de un restringido catálogo de proyectos típicos por parte de las empresas estatales. De la calidad de aquellos proyectos dependerá la supervivencia o no de uno de nuestros patrimonios culturales más valiosos: las ciudades cubanas. ¿Cómo abordar ese enorme desafío? Es imprescindible hallar respuestas tecnológicas, financieras, jurídicas, metodológicas, organizativas e, incluso, institucionales a la altura del problema. Ni las actuales entidades estatales de proyecto, ni arquitectos independientes de forma dispersa pueden enfrentar un reto de tal magnitud. Es vital concebir e implementar un diálogo y una articulación públicoprivada capaz de ofrecer respuestas económicas, técnicas y de proyecto con la calidad necesaria, pero al mismo tiempo en la magnitud requerida.
José Narro RoblesDavid NavarroLourdes Orozco Hernández