Tratar de predecir el futuro, intentando identificar cuáles pueden ser los principales desafíos que va a afrontar el Perú en los próximos años en el ámbito internacional, resulta una tarea muy difícil. La dinámica internacional cambia continuamente, algunas veces de manera muy rápida, y esto obliga a los países a tomar nuevas decisiones. Éramos conscientes de la existencia de problemas globales, el virus del H1N1 y el ébola nos habían advertido que algo más grave podía suceder; pero nadie pudo imaginar el surgimiento de una pandemia de la magnitud que conocimos en 2020. Desde el año pasado, toda nuestra política exterior ha girado en torno a las necesidades que nos planteó la COVID-19.