La COVID-19 ha revelado, una vez más, la necesidad de una reforma estructural en nuestro sistema de salud. Una reforma que evite contratos de corta duración y sin beneficios sociales (por terceros), así como grandes diferencias salariales entre especialidades médicas; una reforma que garantice mejores y más amplios horarios de atención y redes de servicio en los establecimientos públicos. Si se quiere fortalecer el sistema de salud, es necesario tomar medidas estructurales dirigidas a controlar la superposición de intereses privados —los de las aseguradoras, los productores de insumos y equipos médicos, las empresas de servicios de salud, los gremios y funcionarios públicos— sobre los intereses y el bienestar de los usuarios de estos servicios.
Luz M. MoyanoMaría BrunetteCristian Diaz Vélez
Jhamile Ponce de León SierraAnthony Merma Pillaca
Falconí Lázaro, Alejandro RaúlDíaz Barahona, Luis Pablo JrRobledo Madrid, Luis Edgardo
Walter Enrique Prudencio LeónMaría Verónica Changano Rodríguez