El hecho teatral es algo vivo y que incuestionablemente se ha ido desarrollando de la mano de la propia evolución y progreso de la sociedad. Este desarrollo ha provocado que, quizá, resulte cada vez más dificultoso la puesta en escena de los textos clásicos; ya que muchos de los aspectos de la realidad social y cultural se van alejando cada vez más de la naturaleza propia de este tipo de textos. Esto obliga a no dejar de replantearse los desafíos a los que habrá que enfrentarse a la hora de emprender la puesta en escena de los mismos. Este artículo (no académico) tiene como única pretensión exponer unas cuantas reflexiones personales al respecto, circunscritas en la realidad teatral española.