Es indudable que vivimos uno más de los muchos cambios climáticos, que desde los registros sedimentarios, sabemos, que ha sufrido nuestro planeta. También conocemos que este es atribuido a la quema de los combustibles fósiles. Ante estas evidencias, cabe preguntarse si nuestras Instituciones y Gobiernos están actuando en la dirección correcta y sin cinismo, pues aceptan que el gas provenga de países que han desarrollado la denostada fracturación hidráulica, caso de EEUU, y gracias a ella nos proporcionan el gas natural que Europa necesita, porque la guerra en Ucrania, evidencia nuestras necesidades y dependencia de los combustibles fósiles, vengan desde donde vengan, y sean obtenidos, incluso, por la fracturación hidráulica. El cinismo se justifica porque significa aceptar que aquí no, pero fuera sí, porque lo que ocurra fuera, se considera que no contribuye al cambio climático. Es notorio que nuestros recursos energéticos son considerados válidos cuando provengan de las renovables, pero también es evidente que si el viento, el sol y la lluvia fallan, tendríamos graves problemas, no ya para ampliar, sino para mantener el bienestar que nuestras sociedades demandan. Desde el conocimiento geológico del área España y de Europa sabemos que, si permitiésemos la exploración convencional y en especial la fracturación hidráulica, nuestras necesarias importaciones de gas natural podrían ser sustancialmente reducidas.
Ramiro Cadena-UribeGabriel de las Nieves Sánchez GuerreroHeriberto Niccolás MoralesUniversidad Nacional Autónoma de MéxicoHeriberto Niccolas MoralesUniversidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Enrique Javier Díez GutiérrezJosé Jesús Trujillo VargasIgnacio Perlado Lamo de EspinosaLuisa-María García-SalasKelly Romero-AcostaLuis Miguel Mateos ToroAntonio Pérez-Robles
United Nations Department of Economic and Social Affairs
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