Un escritor se sienta y escribe desde distintos lugares y al mismo tiempo. Es a la vez mujer y hombre, educador físico, filósofo e historiador. Si queremos que sea una sola cosa, digamos que es una disposición de detective que se sienta y escribe un informe de signos descifrados o a descifrar por el lector. A modo de tejedor, enhebra el hilo de sus palabras, lo pasa por el ojal del pensamiento y cose, sobre la sábana de la crítica, sus inquietudes y problematizaciones . Luego espera que estas sean acogidas como un aporte más al vasto campo, fragmentado y diverso, de la educación física. El escritor lanza inquietudes susceptibles de ser profundizadas. como gesto de gratitud espera que, en su aparición, le sea devuelto un signo: el de la crítica. Interpretando a Bárcena y Mélich (2000), se podría expresar de la siguiente manera: el narrador pone su obra en el mundo. Quien la acoge ejerce una acción con aquello que recibe y, a su vez, dicha acción tendrá recepción y acción en otros. Está la posibilidad de que, eventualmente, el actor reciba los efectos de su acción, en espacios y tiempos diferentes a los que dieron nacimiento a su obra. queda abierta la invitación.
Bairon Edilberto Ramírez Rendon
Roberto de Andrade MartinsGuillermo BoidoVíctor Manuel Velasco Rodríguez
Martins, Roberto de AndradeBoido, GuillermoRodríguez, Victor
Campos, MarcusFernandes da Silva, CarolinaMonsell Sebastián, AntonioZimmermann, AnaLópez Frías, Francisco Javier