Este capítulo hace hincapié sobre cómo la contratación pública está particularmente expuesta a la corrupción sobretodo en el sector farmacéutico y de salud. En él se describen los esfuerzos realizados por México y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) para luchar contra la corrupción y el delito en las contrataciones. El capítulo también discute la necesidad del ISSSTE de complementar su actual enfoque disciplinario a la gestión de riesgos a la integridad con una estrategia basada en valores. Diversas herramientas y mecanismos para fortalecer la detección, el monitoreo y el manejo de la corrupción (por ejemplo, focos rojos, análisis de datos y una mejor protección para los denunciantes (whistleblowers) son también abordadas en este capítulo.